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Tres son los principales productos que se puede sacar del cáñamo que tienen mayor importancia para la economía dependiendo de la región de cultivo y de la variedad de planta utilizada: la fibra, la semilla y la resina.
Segundo se sabe, el cannabis sativo es la planta a mas tiempo cultivada por el hombre para la extracción de fibras vegetales. Las fibras son retiradas del periciclo del talo de la planta de cáñamo, se muestra muy durable y resistente y es considerada el principal producto de esa especie de cultivo. Las fibras de una planta de cáñamo pueden alcanzar hasta 4m de largo, sobre todo las plantas masculinas, y pueden componerse de 70% de celulosa, constituyendo un material muy rico para la industria de papeles y tejidos.
Las semillas, por su turno, es destinada, principalmente, para la fabricación de aceites, productos de belleza, alimentación de pájaros y, evidentemente, para el plantío. Aún que sea utilizada sobre todo para la producción de oleos comestibles y cosméticos, es posible producir biodiesel a partir de las semillas.
El tercer elemento, la resina, sale por las glándulas epidérmicas y llega alcanzar hasta 20% del peso de la planta de cáñamo. Ella se concentra en la parte alta de la planta, sobre todo, en la superficie de las hojas y tiene una función de adaptación climática de la planta. Para allá de sus propiedades psicoactivas, la resina, el producto más polémico del cannabis, presenta características medicinales muy relevantes, principalmente los cannabinoides.
La situación actual del cultivo del cáñamo en el mundo se ve comprometida desde la Convención de Ginebra en 1924, cuando esa planta fue, por primera vez, presentada como una de las drogas catalogadas. En esa época, el uso de cannabis en la Europa, en países como España, se destinaba a fines científicos, terapéuticos y medicinales, allá de la producción de fibras; existían diversas substancias catalogadas con fines farmacológicos que derivaban del cannabis.
A partir de los treinta, tuve inicio una campaña anti cannabis liderada por los industriales estadounidenses, sobretodo de la industria del petróleo. A partir de ahí, hubo una marginalización del consumo de esa planta con base en preconceptos culturales - una vez que su consumo fue asociado a los inmigrantes latinos y asiáticos – y la prohibición de la simple existencia del cannabis sativo en territorio de los EUA y sus colonias, así como su cultivo, porte, compra y comercialización.
La prohibición de la existencia de esa planta sigue existiendo casi ochenta años después del inicio de la cannabifobia estadounidense y en países de tercer mundo. La prohibición de todas las partes de la planta, allá de las psicoactivas, son justificadas por la dificultad en distinguir entre las plantas con propiedades alucinógenas y aquellas que sirven exclusivamente para la extracción de las fibras. En algunos países de Europa, entretanto, se ha utilizado el cultivo de cáñamo para la producción de tejido y papel a partir de sus fibras.
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